OPINIÓN | EL FÚTBOL NO SE VENDE
DEPORTE Y POLÍTICA: EL NEGOCIO CON LA PASIÓN DE LA GENTE
EL FÚTBOL NO SE VENDE: EL CLUB ES DE LOS SOCIOS
El fútbol es una parte importante de mi vida, y aunque pueda sonar exagerado o extremista, es una realidad que afecta a millones de personas en un país profundamente futbolero como lo es Argentina. No hay día de la semana en el que al menos durante media hora no piense o hable del partido que se le viene a mi equipo o a la selección. Eso es lo que logra este deporte: que en cualquier café, restaurante, trabajo, o incluso en la calle, sea un tema de conversación entre personas que quizás no se conocen pero están unidas por una pasión común: el fútbol. El siguiente paso para un verdadero aficionado es hacerse socio del club que sigue desde siempre, o tal vez ya fue una decisión tomada por los padres cuando uno era chico, un gesto que hoy muchos agradecen.
Pero donde hay una pasión de multitudes también surge un negocio, y donde hay negocios, aparecen los interesados. Ahí es donde el deporte comienza a mezclarse con la política.
El gobierno de Javier Milei anunció el decreto 70/23, que modificó la Ley de Deportes 27.202 e incorporó las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), lo que permitiría a grupos inversores comprar clubes, como sucede en España, Inglaterra, Brasil o Chile. Es una medida que también estuvo en la mente del gobierno de Mauricio Macri.
Hace unos días, el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino emitió un comunicado en el que aclaró que se oponen a que se obligue a cualquier ente privado, como lo son las asociaciones civiles, a asociarse a entidades con diferente estructura jurídica, algo que contradice los estatutos y la voluntad del socio.
El periodista Renzo Pantich (TyC Sports) me cuenta: “En el mundo ya hay muchos clubes que optaron por las SAD, y hay una cantidad incontable de casos que terminaron muy mal, llegando al punto de que clubes desaparecieran porque sus inversionistas consideraron que ya no era rentable y decidieron retirarse. ¿Te imaginas que tu club tenga que desaparecer porque el dueño no quiere manejarlo más?”
Hace un mes Sevilla FC de España, manejado por una SAD, puso en venta a todos sus jugadores porque el grupo inversionista decidió abandonar el club y no le pueden pagar los sueldos a su plantel.
Maximiliano Maciel, jugador profesional con amplia trayectoria en el fútbol argentino, me cuenta: "Los clubes de fútbol no son solamente un partido y ya, es un lugar donde se forman personas desde muy chiquitos. Los clubes ayudan a muchos chicos a salir de la calle o de malas decisiones, porque no necesitas tener un estatus específico para entrar, lo único que se necesita es hambre y ganas de formarte."
“Los clubes manejados por SAD no se preocupan por formar jugadores, ya que tienen el dinero para ir y comprarlos ya formados, consagrados. Eso margina a miles de chicos que tienen el sueño de llegar a ser profesionales y dedicarse a este deporte.”
Es evidente que el gobierno quiere meter sus manos en un ámbito donde ve dinero y posibilidades de negocio, pero, ¿a qué costo? Los clubes no tienen dueño. Son gestionados por sus hinchas, sus socios, aquellos que no se retirarán cuando las cosas vayan mal. Son quienes sienten un amor desinteresado y quienes se encargan de que ese legado siga pasando de generación en generación.
LOS CLUBES NO SON EMPRESAS.
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